Suele ser complicado tomar una decisión, mas aun si se trata de que querés ser por el resto de tu vida. Esta ultima frase agrega presión, mucha presión, mas de la que puedo soportar.
Pero, puede tornarse mucho peor cuando te arrepentís de ella y debes cambiarla.
Muy a menudo me replanteo mis opciones, las pienso seriamente, las desenredo, las disuelvo, las desarmo y las vuelvo a unir, pero siempre me arrepiento de haberlo hecho, porque quedo doblemente confundida, pero que mas da, es algo que hay que hacerlo.
Ya se, sueno extraña y esto no da una buena imagen de mi, peo, lo juro, para mi también es una sorpresa ser así, y eso que convivo conmigo misma hace 19 años.
El tomar decisiones, que afectaran tarde o temprano mi futuro no me sienta bien, es algo que si pudiese no hacerlo lo eliminaría totalmente, ya que me frustra, preocupa y me hace sentir mucho peor que lo habitual.
Ademas, como si fuera poco, por mi inestabilidad, inseguridad y miedo, frecuento el mundo de la negación y el pesimismo, la tierra mas odiada por todos, y al parecer me estoy acostumbrando a quedarme allí.
Es verdad que decidas lo que decidas o elijas lo que elijas siempre vas a ganar y perder algo y sobre todo, siempre te vas a arrepentir de ello, pero si tu decisión fue la correcta la carga se hará mas ligera.
No soy buena para los cambios, no me gustan, pero suelo acostumbrarme muy rápido a ellos, esperemos que esta vez sea así.
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